PEREIRA/BOGOTÁ, Colombia, 14 ago (Reuters) - Los socorristas corrían el viernes contra el tiempo en Colombia para rescatar a un hombre encontrado con vida bajo un hotel derrumbado, un último destello de esperanza cuatro días después de que uno de los terremotos más fuertes en la historia del país destruyó vecindarios y pueblos, dejando cientos de muertos, heridos y desaparecidos.
La operación en la ciudad cafetera de Pereira se convirtió en el principal foco de una respuesta ante el desastre que se orienta cada vez más de la búsqueda de sobrevivientes a la sombría labor de despejar escombros y contabilizar a las víctimas.
"Posiblemente haya personas con vida, se cree que sí", dijo a Noticias Caracol el rescatista John Bedoya. "Posiblemente una o dos pueden estar con vida", afirmó desde el lugar, donde los equipos de emergencia trabajaban entre un montículo de concreto, ladrillo y metal retorcido.
El terremoto de magnitud 7,4 se registró el lunes a las 7:34 hora local, con epicentro en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, derribando edificios de apartamentos y dañando viviendas, escuelas, hospitales y carreteras en todo el suroeste y centro de Colombia, desde el puerto pacífico de Buenaventura hasta ciudades del interior como Pereira y Manizales.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastre (UNGRD) informó que hasta el viernes en la mañana 285 personas habían muerto, 3.975 resultaron heridas y 379 continuaban desaparecidas.
El informe reveló que miles de viviendas resultaron dañadas o completamente destruidas por el desastre que dejó a cientos de personas durmiendo en refugios o al aire libre ante el riesgo de que sus viviendas colapsen.
La agencia de la ONU para los refugiados advirtió que el terremoto podría desencadenar nuevos desplazamientos en un país que enfrenta un conflicto armado interno, migración y otras presiones humanitarias.
"Para las personas desplazadas internamente y los refugiados que ya intentan reconstruir sus vidas, este terremoto corre el riesgo de convertirse en un desplazamiento más, sumado al anterior", declaró a periodistas en Ginebra Eujin Byun, portavoz de ACNUR.
El Servicio Geológico Colombiano reportó 184 réplicas, lo que aumenta el peligro para los rescatistas que revisan escombros inestables.
El desastre se convirtió en el primer desafío para el presidente Abelardo De La Espriella, quien asumió el cargo hace una semana y ahora enfrenta la tarea de supervisar el auxilio y la reconstrucción en uno de los peores desastres naturales de Colombia.
(Reporte de Nelson Bocanegra y Luis Jaime Acosta)